El Real Madrid protagonizó una auténtica exhibición de fútbol en el estadio Santiago Bernabéu, al golear 6–1 al AS Mónaco en la jornada 7 de la UEFA Champions League, en un partido que quedará marcado como una de las mejores presentaciones del conjunto merengue en la presente temporada.
Desde el pitazo inicial, el equipo dirigido por Carlo Ancelotti salió decidido a imponer condiciones, mostrando intensidad, presión alta y un juego ofensivo que rápidamente dio resultados ante un rival que nunca logró asentarse en el terreno de juego.
La apertura del marcador llegó muy temprano. Apenas al minuto 5, Kylian Mbappé aprovechó un desajuste defensivo del Mónaco para definir con categoría y encender la fiesta en el Bernabéu. El dominio blanco continuó y, al minuto 26, nuevamente Mbappé apareció en el área para firmar su doblete, confirmando una noche soñada frente a su exequipo del fútbol francés.
Con el 2–0 parcial, el Real Madrid manejó los tiempos del partido, cerrando la primera mitad con control absoluto del balón y constantes llegadas al arco rival.
En el segundo tiempo, la superioridad fue aún más evidente. Al minuto 51, el joven Franco Mastantuono se sumó a la fiesta goleadora con una definición precisa, demostrando personalidad y talento en una noche europea inolvidable. Solo cuatro minutos después, al 55, el marcador se amplió tras un autogol de Thilo Kehrer, producto de la presión constante del ataque madridista.
El quinto tanto llegó al minuto 63, cuando Vinícius Júnior desbordó por la banda y definió con potencia, haciendo estallar nuevamente a la afición blanca. El Mónaco logró descontar al minuto 72 por intermedio de Jordan Teze, en una de las pocas aproximaciones claras del conjunto francés.
Sin embargo, el Real Madrid no levantó el pie del acelerador y cerró la goleada al minuto 80, gracias a Jude Bellingham, quien coronó una actuación colectiva brillante con un gol que selló el 6–1 definitivo.
Con este contundente triunfo, el Real Madrid se consolida como uno de los equipos más fuertes del torneo y envía un mensaje claro a Europa: está listo para pelear, una vez más, por la gloria continental.

